La Constitución y el coronavirus en busca de un nuevo modelo de responsabilidad.

Actualizado: ago 1

Por: Giorna Avaria, Estudiante de Derecho, Universidad San Sebastián.

Columna de Opinión.

La Constitución y el Coronavirus en busca de un nuevo modelo de responsabilidad.

¿Cuál es la real pandemia?


De no ser por la llegada del Covid-19 a nuestro país, provocando la actual crisis sanitaria, el domingo 26 de abril se habría efectuado el Plebiscito Nacional para decidir democrática y soberanamente si aprobamos o rechazamos una nueva Constitución.

Con la postergación del plebiscito, se buscó proteger la vida y salud de las personas, atendiendo al rápido avance que estaba teniendo el Covid-19 en nuestro país.

Si bien se ha planteado que el proceso constituyente una vez terminada la pandemia pasará a segundo plano esto no es así. La actual crisis sanitaria ha demostrado objetiva y claramente las fallas del modelo y sistema de salud actual en Chile, plasmando que las quejas vistas en el estallido social continúan vigentes.

Las cifras que más marcan esta desigualdad se pueden observar en las diferencias que están teniendo los pacientes en el sistema público contra el sistema privado. Entonces, ¿Tenemos todos las mismas probabilidades y opciones al momento de enfrentar esta pandemia?

Es aquí donde comienzan las dudas sobre cuáles son realmente los derechos fundamentales que cada uno posee respecto a la Carta Fundamental que nos rige, derechos que se muestran totalmente contrarios en lo que se denomina “determinantes sociales en la salud” y esto, ¿por qué? El doctor Bernucci explica que:

“Generalmente la persona que es más pobre o que tiene menor nivel socioeconómico tiende a enfermarse más y por lo tanto tiende a gastar más que las personas con un mejor nivel económico”. Entonces, la población más vulnerable en Chile es la menos protegida, por tanto ¿se aplican real y eficazmente los derechos fundamentales en ellos?

Tal como menciona el doctor Bernucci, esto genera inequidad, porque diferencia entre los grupos de pacientes que no pueden pagar, los que pueden pagar menos y los que pueden pagar más.

No es difícil imaginar que, a pesar de todos los intentos del entorno médico en el mundo por frenar la pandemia, el coronavirus resultó ser el panorama cotidiano en las calles de todos los países. Sin embargo, pese a que el covid-19 es un habitual en las calles, al parecer propio, no se toman las medidas óptimas para poder frenar los contagios.


Es menester mencionar que, el artículo 1º, inciso 1º de la Constitución precisa: "Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos".


La dignidad de la persona es el rasgo distintivo de los seres humanos respecto de los demás seres vivos, la que constituye a la persona como un fin en sí mismo, impidiendo que sea considerada un instrumento o medio para otro fin. Tal dignidad se constituye en la fuente de todos los derechos humanos.


La Constitución chilena utiliza los conceptos de "derechos" (artículo 1º, inciso 1º), "derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana" (artículo 5º inciso 2º), como asimismo de "derechos humanos" (artículo 9º), a su vez, se refiere a "derechos constitucionales" el encabezamiento del artículo 19º.


Los derechos esenciales o humanos constituyen en una conceptualización afín con nuestra Carta Fundamental, el conjunto de facultades e instituciones que, concretan las exigencias de la libertad, la igualdad y la seguridad humana en cuanto expresión de la dignidad de los seres humanos, en un contexto histórico determinado, las cuales deben ser aseguradas, promovidas y garantizadas por los ordenamientos jurídicos a nivel nacional, supranacional e internacional, formando un verdadero subsistema dentro de éstos.


Si nos guiamos por lo anterior, en Chile no se ven concretadas actualmente ni la igualdad ni la seguridad humana en lo que respecta la expresión de la dignidad del ser humano y es precisamente el coronavirus quien ha dejado en evidencia que, de existir una nueva Constitución, el costo de la pandemia se habría distribuido de una manera distinta a la actual.


La principal función de una Carta Magna es el desarrollar un poder político eficaz, reconocido por la ciudadanía. Sin embargo, en nuestro país dicha función no se cumple, esto dado a la monopolización por parte de los partidos políticos tradicionales.

Si bien las diversas constituciones no brindan soluciones de manera inmediata a todos los problemas sociales, fijan un marco o parámetro dentro del cual es posible gestar soluciones en función de principios y valores que rigen el actuar estatal.


Sin embargo, la Constitución de 1980 nos demuestra que sólo protege intereses de unos cuantos, sin permitir enfrentar problemáticas que estamos viviendo como sociedad. Entonces, ¿Es el sistema chileno más cruel que el coronavirus?


Nuestro país cada día de la pandemia muestra su peor faceta, este virus ha demostrado las desigualdades y falencias estructurales por las que despertó Chile ese 18 de octubre y dichas demandas sociales que se exigen desde entonces continúan ahí.


Es así como desde la llegada del coronavirus a este país, se han buscado diferentes maneras de solucionar los conflictos de intereses y de necesidades, pero, sin tener una intención de concretar un país más equitativo e igualitario, y esto nos hace dudar entre si la pandemia original es realmente el coronavirus o es la Constitución.

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