Oralidad e inmediación en tiempos de pandemia.

Por: Eduardo Alfonso Contreras Pando, Abogado, Programa de Apoyo a Víctimas del Ministerio del Interior.

Columna de Opinión


Oralidad e inmediación en tiempos de pandemia.


Desde la entrada en vigencia del Estado de Catástrofe, declaraciones de cuarentena en prácticamente la totalidad de las comunas que forman parte de la Región Metropolitana y de algunas regiones a lo largo de Chile, la sociedad en su conjunto ha debido enfrentar una serie de cambios, que, indudablemente ha afectado el normal funcionamiento de nuestra vida cotidiana, y lo cierto es que los Tribunales de Justicia no han estado ajenos a estos cambios.


Ya me ha tocado ver que, en las audiencias ante los Juzgados de Garantía se han realizado diversas audiencias mediante la plataforma digital Zoom, que abarcan desde las audiencias de Control de Detención hasta Audiencias de Preparación de Juicio Oral, todo, velando por dar cumplimento irrestricto a una pronta y eficaz administración de justicia.


Lo cierto es, que se ha dado preferencia a las audiencias donde hay personas que se encuentran privadas de libertad, lo cual parece del todo razonable ya que les asiste como derecho a nivel constitucional que sus causas se sustancien en un plazo razonable dentro de los parámetros que establece un procedimiento racional y justo, pero no se repara en las audiencias donde se encuentran imputados en libertad, donde a ellos les asiste el mismo derecho a ser juzgados de la misma manera que he planteado respecto de los imputados privados de libertad, ya que, al retornar al funcionamiento normal de los tribunales y de todo el aparataje institucional, aquellas causas de imputados libres que se han mantenido suspendidas naturalmente se van a reagendar, lo que puede provocar un colapso del sistema.


En relación a la oralidad – principio rector del procedimiento penal-, no se han presentado cuestionamientos de ningún tipo, por cuanto los intervinientes, hemos podido efectuar nuestras alegaciones de forma fluida y sin contratiempos, como asimismo, se ha facilitado la comparecencia de imputados privados de libertad desde dependencias en los recintos penitenciarios habilitadas para tal efecto, facilitando la labor de Gendarmería en orden a no efectuar traslados y por cierto, evitar el gasto de recursos en aquello y en las oportunidades que se han agendado audiencias con imputados en libertad – que no ha sido lo habitual- los respectivos tribunales se han encargado de orientar a los usuarios y usuarias acerca del uso de la aplicación Zoom, lo cual ha sido de gran utilidad para no aumentar la cifra de contagios.


En cuanto a la inmediación, esta tampoco se ha cuestionado por los intervinientes en los Juzgados de Garantía, debido a que el Juez tiene contacto “directo” con los intervinientes, pudiendo resolver personalmente lo que se debate en estrado y valorar de manera directa lo planteado por los intervinientes; Sin embargo, el debate se suscita en los Tribunales de Juicio Oral en lo Penal, donde si bien, se han realizado juicios orales mediante dicha plataforma en algunas ciudades tales como Copiapó, Chillán y Santiago (específicamente en el 7° Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago) sin mayores contratiempos. Sin embargo, creo que es necesario preguntarse los siguientes aspectos:


¿Se cumplirá de manera eficaz el principio de inmediación en dicha sede penal? ¿Cuán afectados se ven los derechos de los intervinientes en un estadio procesal como lo es un juicio oral? Lo anterior lo menciono debido a que no han sido pocas las voces que han señalado que se ve afectado el principio de inmediación, por cuanto los intervinientes se ven impedidos de realizar ejercicios de litigación claves para sustentar sus respectivas teorías del caso como el refrescar memoria, superar una contradicción o realizar aclaraciones pertinentes, consagrados en el artículo 332 del Código Procesal Penal de manera normal, lo cual no deja de tener sentido, ya que el mencionado principio tiene un importante asidero en nuestra cultura procesal penal, permite adquirir al Tribunal una convicción más acabada de la prueba rendida en estrado, más allá de toda duda razonable, precisamente, teniendo un contacto directo con la prueba, lo cual, se ve impedido en el contexto en el que estamos, ya que se han reagendado muchos juicios orales por aquello.


En lo que respecta a la oralidad, no vislumbro que haya una afectación grave y sustancial a este principio , por cuanto los intervinientes pueden efectuar sus alegatos de apertura y clausura, objetar preguntas y efectuar alegaciones de determinación de pena en los términos señalados en el artículo 343 del Código Procesal Penal, pero todo esto, debe ir de la mano con un acabado cumplimiento del principio de inmediación, para el cual, se han realizado esfuerzos loables para llevarlo a cabo, se ve en pugna los derechos de los intervinientes con miras a la defensa de los intereses de sus representados y representadas.


En suma, la emergencia sanitaria ha servido para asumir desafíos en esta materia, y los procedimientos penales no han sido la excepción.



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